El contenido de ficción es el rey

Apple es el último gigante tecnológico en sumarse a la creación de series y películas en Internet en una batalla que ya libran HBO, Netflix o Amazon


Imagen del vídeo presentación de la quinta temporada de 'House of Cards', de Netflix
Cuando se han cumplido dos décadas de la famosa profecía que Bill Gates lanzó sobre Internet, “el contenido es el rey”, el panorama de la televisión digital es una prueba viviente de que tenía razón. La presentación esta semana de una importante inversión en contenidos propios de Movistar, el anuncio de Apple de entrar en este mercado, y los resultados anuales de Netflix, el rey de la televisión global, dan una idea de que el futuro de la televisión va a ser solo para el que tenga algo nuevo, propio y original que contar.
Apple quiere empezar a producir películas y series, según publicó hace 10 días el diario The Wall Street Journal. La compañía empezará a lanzar sus propios vídeos a través de su servicio de suscripción en streaming (vídeo por Internet) Apple Music hacia finales de este año, según el diario estadounidense, que informa de que la empresa ha mantenido conversaciones con “productores veteranos” tanto de televisión como de cine. La compañía adquirió en julio la serie Carpool Karaoke, con millones de fans y donde el cómico y presentador James Corden lleva en coche a algún divo de la música y canta con él durante el trayecto. Todo el movimiento parece en realidad realizado para ofrecer contenidos adicionales a los usuarios de Apple Music.

Cuando compitan empresas como Google o Facebook

“Antes intentaba ver al menos un capítulo de todos los shows para estar al día, pero ya he renunciado”, confiesa Denise Mann, codirectora del programa de Producción del Departamento de Cine, Televisión y Medios de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), uno de los principales viveros de cerebros de la industria de Hollywood. Mann explica que “Netflix está desafiando los mercados locales de televisión en todo el mundo al expandirse globalmente”, como ha ocurrido en España.
Si bien ahora “Netflix es el rey”, no siempre tiene por qué ser así. Las claves para competir en esta carrera son “originalidad y creatividad, combinadas con una buena plataforma”, opina Mann.
Además, tendrá problemas si empresas gigantes como Facebook, Google o Apple deciden entrar en este juego, algo con lo que se especula hace años. Ellos tienen un negocio principal que les permite cometer errores, mientras que para Netflix el contenido es todo, explica Mann.
Movistar, el operador de cable más grande de España, anunciaba esta semana un esfuerzo en producción propia de 100 millones de euros al año en los próximos años. Catorce series propias de las que La peste intentará ser el buque insignia. El presidente de Telefónica, Luis Miguel Gilpérez, dijo que la empresa quiere ser “un hub de creación de contenidos”. Es la consecuencia del desembarco de Netflix, HBO y Amazon Prime Video en España. El espectador ya no tiene por qué comprar paquetes de canales. Comprará lo que le divierta y lo verá directamente en la aplicación de la productora. A un click, el contenido de Telefónica. A otro click, el de Netflix.
La disrupción del mercado de televisión en España que evidencia la ambición de Movistar es una reproducción de lo que han hecho estas plataformas en Estados Unidos. Los canales tradicionales NBC, CBS y ABC y los de cable producen más series que nunca. Entre los canales básicos de cable tenían unas 25 series hace una década. Esa cifra ha crecido un 400% y cada uno estudia la manera de dar ese contenido por Internet y saltarse a los operadores.
Poco a poco, el sueño de Reed Hastings, el CEO de Netflix, de que la televisión no serán canales sino aplicaciones que el espectador abre y cierra en su pantalla como en un móvil, se está haciendo realidad. Solo la calidad del producto y quizá el precio y la facilidad de uso van a decidir quién gana. Para los creadores y los espectadores, es una edad de oro. Para el negocio tradicional de la televisión, son tiempos de zozobra.
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Un usuario ve una proyección de Amazon Studios en una 'tablet'.
Netflix está dominando este nuevo mercado de una forma que pocos preveían al principio de esta década. El servicio de streaming de Netflix acaba de cumplir 10 años. En la presentación de resultados de este año, el pasado miércoles, anunció que ya tiene 93,8 millones de suscriptores. Se puede ver en 190 países, con programas en 20 idiomas. El año pasado ingresó 8.300 millones de dólares (7.757 millones de euros) y sin embargo solo presenta un beneficio de 174 millones.
Cualquier presentación de temporada de cualquier televisión del mundo palidece ante las cifras de la compañía de Los Gatos (California). En 2012, cuando decidió invertir más de 100 millones de dólares en la producción de House of Cards para pasmo de la industria, Netflix tenía cuatro programas propios. En 2016 tenía 126 programas propios entre series, documentales y películas, según cifras de The Hollywood Reporter. Este año prevén 42 estrenos. Gasta casi 6.000 millones al año en contenido. Quieren crecer lo más posible antes de aumentar sus márgenes de beneficio.

Romper las reglas

En la competencia, Time Warner (que incluye los estudios Warner Brothers, el canal HBO, Cartoon Network, TNT y otros) anunció en 2015 que planeaba aumentar su inversión en contenido propio en los próximos años hasta llegar a más de 17.500 millones al año, un 30% más de lo que gastaba en 2014.
En estos cinco años, Netflix ha pasado de romper las reglas del mercado de la televisión, con su plataforma por Internet, a romper también las reglas de Hollywood, con una producción de contenido con la que es difícil competir. Las grandes productoras empiezan a recelar de Netflix, que se ha hecho grande gracias a pagar muy bien por su contenido y ahora les está haciendo la competencia con series y películas propias y un acceso instantáneo a un público que el cine o los canales tradicionales no pueden ni soñar.
La profecía de Gates ya es una realidad en el mundo de la televisión. En este momento, el contenido es el rey. El que no tenga algo propio, original y de calidad que enseñar, y a ser posible su propia plataforma de streaming, está fuera de juego. En la carrera por ofrecer la mejor televisión HBO, Amazon Studios y especialmente Netflix, están llevando la producción de televisión a límites desconocidos: legiones de guionistas, directores de primera fila y estrellas de Hollywood. Gracias a esta competición, el público está disfrutando de series que cuestan más de 9 millones de euros la hora, como Juego de tronos en HBO. En una entrevista con The Economist, el CEO de Netflix, Reed Hastings, se preguntaba: “¿Cómo será la televisión de 19 millones de dólares la hora?”. El público no puede esperar a averiguarlo. Mientras, el mundo de la televisión tiembla.